El 10 restaurante en la Condesa

El 10 merece un diez.

Regresar a un restaurante, después de un tiempo, es como volver a ver a un viejo amor y que nos cuente que ha pasado. Desde que el restaurante el 10 abrió, en la calle de Benjamin Hill, en la colonia Condesa, me pareció que era una buen opción con un ratio calidad / precio superior al promedio. Fácil de llegar y fácil de irse, adecuado para el lugar donde se encontraba, era evidente que tendría éxito, orientado a una actitud fresca y sencilla, con buenos platillos y vinos a precios razonables. Sin embargo, al crecer no todas las sucursales han logrado mantener el estándar, terrible palabra que las franquicias deben de aprender antes de iniciar a una pléyade de sucursales, para evitar el riesgo de que el cliente compare entre sucursales o si es la primera vez tenga la mala suerte de conocer la de menor desempeño.

Me senté en la barra de el 10, porque yendo solo es más cómodo y, además, siempre me han gustado las barras. Una vez en ella pedí una copa de vino de la casa, varietal Malbec, no está mal pero tampoco puedes esperar nada más allá de ir bien con los alimentos y, junto con la copa, una empanada. Bien, sólo eso.

Pero entonces, cuando mi mente comenzaba a perder de vista que tenía mucho apetito, llegó el corte que pedí y de vista era precioso, tanto que pensé en no tocarlo… al menos por unos segundos, bajo la teoría que dice que también se come con los ojos.

Corte de carne en el 10 restaurante en la Condesa
Corte de carne en el 10 restaurante en la Condesa

Unos segundos después decidí iniciar a comer esta maravilla y poco faltó para llorar cuando vi que el término al punto estaba así, al punto. Al ser un corte grueso no podía ser de otra forma, el centro rojo y jugoso, el 10 merece un diez.

Término del corte en el 10 restaurante en la Condesa
Término del corte en el 10 restaurante en la Condesa

Finalmente, el 10 en Benjamín Hill 187 en la colonia Condesa, me sigue gustando, igual que hace años que le conocí. No es un lugar para quedar bien con nadie más que con uno mismo, pero está de maravilla para una comida de trabajo entre semana o en fin de semana para relajarse y comer bien.

Bueno:

  • La relación precio calidad y lo evidente que es

Malo:

  • Las televisiones e intentar vender a sus clientes para publicidad

Negocios:

Perder de vista el concepto e intentar incrementar el ticket, con cualquier cosa que pueda uno imaginar, son dos errores típicos de cualquier restaurante. Tener televisiones con deportes puede funcionar en atraer a un tipo de cliente, bueno, pero es sólo un tipo cliente, pero tendrás problema porque no todos quieren ver el mismo deporte o el mismo partido, más, te pedirán el audio de lo que se proyecta en la pantalla, lo que puede hacer que otros comensales, que no quieren ver deporte o ese deporte, se molesten. Además, tener varias televisiones y ofrecer diferente contenido en cada una es erróneo porque los comensales pueden preferir el contenido de la televisión que no les ha quedado próxima. Luego, cuando no hay juego, o durante las pausas, transmitir anuncios de productos y servicios varios en las televisiones es molesto para el comensal y se ve mercenario. Apagadas las televisiones se ven fatal en las paredes y poner cualquier contenido como novelas, caricaturas o vídeos musicales lleva al mismo punto: no todos quieren lo mismo o te pedirán el audio. Concluyendo, si era un lugar para comer o cenar bien y el consumidor estaba contento ¿para que instalar televisiones? Si las instalarás el concepto es un lugar con televisiones que transmiten el juego más importante del día (o con un perfil de ciertos equipos o deportes), de otra forma no tener televisiones parece lo más razonable.

  • Intentar gustar a todos es el camino más corto a perderlos a todos

Tango y milonga restaurante en Polanco

Tango y milonga, restaurante uruguayo.

Difícil la elección en Polanco, el Eno estuvo a punto de convencerme pero tenía en mente comer carne, así que, decidí comer en el restaurante Tango y milonga en Horacio 304. Con decisión, como el hambre me obligaba, entré y descubrí un lugar pequeño y para gente sola, tres mesas de las siete que tiene el lugar tenían una sola persona. El mesero, que era un Cheff disfrazado, porque ese día estaban cortos de personal, me ofreció algo de beber y yendo solo decidí no abrir una botella, así que pregunté por copeo y tenían dos opciones: tempranillo o cavernet, como era un poco tarde me decante por el cavernet y una empanada para iniciar.

Mientras esperas en un restaurante muchas cosas pueden pasar, una es que los olores comiencen a jugar con tu apetito. También la música puede hacer lo suyo, en este caso era una mezcla de New Age con alguna suerte de blues. Siendo un lugar pequeño, decoración sencilla y bien lograda, no está mal, sólo que parece le falta acción. No existe la promesa de la aventura, más allá de la porción de vaca que comeré después de mi empanada.

La empanada horneada de carne bien, sólo bien y eso no fue buen augurio, porque mi apetito no estaba como para cometer errores.

Empanada de carne restaurante Tango y milonga
Empanada de carne restaurante Tango y milonga

Luego el churrasco al punto y la segunda copa de cavernet, bien la carne y mejor el vino. En general, la experiencia fue buena para el precio. Es importante entender que si no pagas mucho no recibes mucho, el precio en el caso del Restaurante Tango y milonga es adecuado para lo que te sirven.

Finalmente, la experiencia es positiva y volveré, sin embargo sigo pensando que es un lugar para ir sólo, porque no te hará quedar como el gran hedonista, no te hará sentir emoción y tampoco hay pantallas para ver la liga de campeones de Europa[1]. Es un lugar para comer bien en un típico día de oficina o si vives por la zona, seguro para cenar sin mayor pretención.

Bueno:

  • Relación calidad / precio
  • El lugar es lindo (hoy lindo es sinónimo de “falta algo”)
  • Coherente

Malo:

  • No es emocionante
  • No es divertido

Negocios:

  • En un negocio no basta hacer algunas cosas bien, tienes que significar algo

[1] Esto lejanamente es malo, al contrario, habla de un lugar con disciplina y que define que ofrece. Lo mencionamos como un factor de segmentación y de atracción a los consumidores, sin embargo, se debe de entender las implicaciones.

Brand Equity, Louis Vuitton y bling lifestyle

Brand Equity y Louis Vuitton

Louis Vuitton fundada en 1854 es una casa icónica en marroquinería y moda, sin embargo, no creo que jamás haya sido de su interés ser para todos, sólo para la gente bien lo que hace que mantenga su brand Equity. ¿Qué es bien? Definitivamente no es Elba Esther Gordillo o cualquier otra persona que puede pagar las bellas creaciones de Louis Vuitton con dinero mal habido y que, ojalá, saldrán algún día en las noticias detenidos e indiciados. Pero, en el mientras tanto, ¿es bueno para una marca con el Brand Equity de Louis Vuitton ser vista en público con alguien que es poco apreciado? No lo creo, sin embargo, muchas marcas importantes, como Mercedes Benz, BMW, Cristal, Channel, Prada, entre muchas otras, son usadas por quien puede pagar, sin importar el origen del poder hacerlo.

En el caso de Neiman Marcus, las ventas de su tienda de San Diego caerán un 2.5% con la detención de Elba Esther Gordillo (pienso que no esto lo han solucionado ya, porque si accedes a la página web de Neiman Marcus detecta la dirección IP y te ofrece que puede entregar en México, seguro que este servicio está pensado en una de sus mejores clientes) pero ¿qué decir de la tienda? ¿su Brand Equity ha bajado?

En un artículo publicado en The Economist, Bubbles and bling, refiriendose al estilo de vida bling 1 de algunas personalidades del medio de la música, el CEO de Roederer, Frédéric Rouzaud, propietaria de la marca de champagne Cristal, dice que han observado con serenidad y curiosidad la asociación de la marca con el rap y, sin saber si esta asociación daña la imagen de marca, declara que no pueden prohibir a las personas comprar el producto, aceptando los costos que puede tener en términios de Brand Equity.

1 Es la onomatopeya del brillo que producen las joyas y algunos metales, refiriendose al estilo de vida de personas que ostentan o hacen público su bienestar económico